jueves, 7 de agosto de 2008

Reflexionemos

Detrás de todo gran hombre hay una gran mujer

Thomas Wheeler, director ejecutivo de la compañía de seguros Massachusetts Mutual Life, y su esposa, viajaban por una carretera interestatal cuando él se percató de que el auto tenía poca gasolina. Wheeler se salió de la carretera en la siguiente salida y al poco tiempo encontró una deteriorada estación de gasolina con sólo una bomba. Pidió al solitario dependiente que llenara el tanque y verificara el aceite, y luego fue a dar una pequeña caminata alrededor de la estación para estirar las piernas.
Al regresar al auto, advirtió que el dependiente y su esposa sostenían una animada conversación. La charla se suspendió cuando pagó, pero al subirse al auto vio que el dependiente se despedía agitando la mano y decía: "Fue grandioso platicar contigo".
Al alejarse de la estación, Wheeler preguntó a su esposa si conocía al hombre, cosa que de inmediato admitió. Habían asistido a la misma secundaria y habían sido novios casi un año.

- Mira que tuviste suerte de que llegara yo - presumió Wheeler -. Si te hubieras casado con él serías la esposa de un dependiente de una estación de gasolina en lugar de ser la esposa de un director ejecutivo.-
Querido -respondió la esposa-, si yo me hubiera casado con él, él sería el director ejecutivo y tú serías el dependiente de una estación de gasolina.

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